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  • Santiago Restrepo

Hombres feministas

Actualizado: 14 abr 2022

Los hombres debemos actuar / El ejemplo empieza por los padres con conciencia / Debemos reconocer que somos parte del problema / Salir de la "caja masculina" y dejar la pendejada


Que los hombres participen en reconocer el problema es esencial para generar cambios significativos y que perduren en el desarrollo de una sociedad equitativa y ética: Los hombres no podemos ser espectadores, debemos sumarnos al cambio con acciones reales.


Dante dice "los peores rincones del infierno están destinados para todos aquellos que mantienen su neutralidad en época de crisis"

Hombres feministas. Santiago Restrepo Barrera

Para ser exitoso, el movimiento feminista necesita de la participación tanto de hombres como de mujeres. De una manera pragmática, el feminismo es la visión de que debe existir equidad entre hombres y mujeres, y hasta que los hombres no seamos consientes de la posición de poder en la que hemos estado durante toda la historia y decidamos hacer algo al respecto, el cambio hacia una sociedad equitativa, justa y libre, será más difícil y tortuoso para todos.


HOMBRES, A continuación, presento algunos pequeños pero muy importantes pasos para lograr una sociedad más equitativa.


Transformar los modelos educativos que impulsan la inequidad

Ser consientes de los espacios de poder y exigir cambios

Dejar la pendejada y salir de la "cueva masculina"

 

Transformar los modelos educativos que impulsan la inequidad


Pensar en generar modificaciones en los modelos educativos en la niñez y juventud para establecer nuevos cambios en el desarrollo social y cultural no es algo nuevo, pero para hacerlo, lo primero es reconocer que existe una problemática con estos modelos así como sus causas y consecuencias. Los colegios y universidades se han convertido en incubadoras de discriminación, (Aproximadamente 35% de las mujeres en el mundo han experimentado violencia física, (Naciones Unidas, 2022) y "120 millones de niñas han sido forzadas a tener relaciones sexuales" (UNICEF, 2019) ¿Cuáles crees que pueden ser las cifras de todo tipo de violencia y discriminación contra las mujeres en instituciones educativas?) y pareciera ser que los actores responsables de ejercer presión para el cambio se encuentran ausentes, siendo los hombres los más alejados cuando se trata de temas relacionados con equidad de género.


Gran parte del problema es la aceptación social de constructos culturales que parten de la moral y no de la ética, lo cual es más evidente en comunidades rurales y étnicas que en comunidades urbanas, y sin embargo, prevalece con gran fuerza en las tres. En las comunidades rurales latinoamericanas la diferencia de roles entre hombres y mujeres se mantiene casi inmutable, siendo los primeros los que ejercen liderazgos políticos y comunitarios, como también, son los que mantienen control sobre las decisiones importantes respecto al manejo del dinero, la propiedad y las decisiones de quién estudia o no en el hogar, siendo esto último una gran causa a la falta de acceso a la educación de niñas y jóvenes mujeres cuyos principales roles se tornan hacia labores del hogar y del cuidado.


En mi experiencia con comunidades étnicas, en especial con comunidades indígenas, he observado que sucede algo similar, sin embargo, en este caso justificado por los "usos y costumbres" o "tradiciones culturales" de las comunidades que facilitan la preservación de dinámicas que en la mayoría de los casos fortalecen la inequidad.


En estas comunidades los hombres son los encargados de la toma de decisiones comunitarias, de las relaciones con personas externas al territorio y de establecer las estructuras de autoridad. A nivel familiar, lideran las dinámicas de trabajo, exigiendo a las mujeres responder a las labores del hogar y del cuidado de personas que requieren mayor atención como los niños, enfermos y adultos mayores; no es raro observar como las mujeres abandonan cualquier oportunidad de aprendizaje o espacio de integración por tener que ir a preparar el almuerzo a su pareja, o que deban pedir permiso al hombre para asistir a algún evento de integración o formación personal.


Asimismo, en las comunidades étnicas la capacidad de toma de decisiones acerca del dinero, el territorio y la política podría ser casi inexistente para las mujeres, y los modelos educativos comunitarios dificultan que las niñas y jóvenes puedan escapar de estas dinámicas, privándolas de tener una vida autónoma como de ejercer algún tipo de liderazgo familiar o comunitario, y esto es solo el principio. Las acciones de violencia contra la mujer, son más la regla que la excepción, sin contar, el exceso de poder de toma de decisiones de los hombres que afecta al bienestar de los hogares, como el hecho que gran parte del tiempo libre de ellos es destinado al consumo de alcohol por fuera del hogar.


Los modelos educativos urbanos no son la excepción. Aun tienden a mantener características del pasado que aportan al sostenimiento de la discriminación, en especial hacia las mujeres, que, sumados a las dinámicas comunes del hogar, refuerzan la conducta machista y dificultan establecer vías de escape. Desde pequeños comentarios como "los hombres no lloran", "el rosado y las muñecas son para las niñas", "las mujeres son las sensibles", "los hombres no hacen el aseo", pasando por limitaciones a la mujer para tomar decisiones sobre su vida y cuerpo que a los hombres si les permiten, hasta los abusos mayoritariamente sexuales y psicológicos, convierten a la discriminación en un estado "normal" y de aceptación social que tiende a prevalecer.

Hombres feministas

Es momento de exigir cambios hacia una sociedad equitativa, y las mujeres no son las únicas que deben exigirlos, debido a que esto no se trata de una solicitud o permiso social, se trata de una transgresión de los valores y de la ética que nos incumbe a todos. Los hombres debemos sumarnos a exigir cambios que lleven a la equidad, y esto significa reconocer que hemos estado viviendo sobre dinámicas culturales que nos brindan privilegios y aumentan las probabilidades de éxito laboral, social y económico sobre las mujeres, y por lo tanto, ser parte de las discusiones y facilitar con prontitud acciones de cambio. Es tremendamente vergonzoso observar como esta discusión se sigue prolongando en el tiempo, sin llegar a resultados verdaderamente significativos, la rueda avanza muy lento, y la inacción de los hombres contribuye a que siga siendo así. Es momento de no aceptar constructos culturales que parten de la moral y no de la ética, debemos tomar partido y actuar para el cambio, y participar en la transformación de modelos educativos equitativos es el primer paso.


Es momento de exigir cambios hacia una sociedad equitativa, y las mujeres no son las únicas que deben exigirlos, debido a que esto no se trata de una solicitud o permiso social, se trata de una transgresión de los valores y de la ética que nos incumbe a todos

Ser consientes de los espacios de poder y exigir cambios


A lo largo de la historia, los hombres hemos estado disfrutando de ser los líderes y principales beneficiarios de las estructuras de poder en ambientes políticos, sociales, económicos y en especial, familiares, y aún no se ven mayores cambios. La rueda del cambio gira muy lento, pues requiere que todos los implicados participemos en exigir acciones que lleven a una sociedad más equitativa, y lo primero, es generar cambios desde cada uno de nosotros, y debe ser un proceso que invite a cuestionar nuestros principios.


La mayor dificultad para cuestionarnos a nosotros mismos, es que estamos llenos de sesgos que se han afianzado desde la niñez. Es por esto, que no son sorprende cuando algún estudio dice que es más probable que un hombre blanco que mide un metro ochenta tenga mayores probabilidades de conseguir empleo en un rol de liderazgo que una mujer afro que mide un metro con cincuenta. Y de esto se trata la equidad, de establecer garantías para que los sesgos que invaden la sociedad no sigan limitando las oportunidades para aquellos que consiente o inconscientemente son discriminados, y es responsabilidad de todos, exigir y trabajar para que estas garantías existan y se cumplan en todos los escenarios.


Los hombres debemos sumarnos a la exigencia de mayores condiciones equitativas para las mujeres sin sufrir por la perdida de poder que esto implica, por lo contrario, celebrando el hecho de actuar con ética y por la construcción de sociedades justas. Debemos ser activos para el cambio, asumir la responsabilidad de tener actualmente más espacios de participación y transformar las reglas del juego, eso es equidad.


Pero ¿Cómo podemos contribuir al cambio?


Dejar la pendejada y salir de la "cueva masculina"


Hombres feministas

Hombres, el primer paso es dejar la pendejada y salir de la "cueva masculina", una cueva que nos tiene cómodos en nuestros sesgos, que se vuelven visibles a través de comentarios y otras acciones de la vida cotidiana.


A continuación, propongo una serie de tres pequeños pero importantes hábitos que podemos empezar a formar, que ayudarán enormemente a empezar a ejercer acciones de cambio hacia la equidad de género.


1. Reconocer cuando se ha fallado, pedir perdón y cambiar para que no se repita.


El ego masculino es una de las más grandes barreras para el cambio, y debemos recordar que la cultura machista que invade la sociedad puede impulsarnos a cometer errores que generan algún tipo de agresión y discriminación contra las mujeres. Es momento de aceptar cuando ocurran estas situaciones, no importa lo pequeñas que sean, puede ser tan solo un gesto o un comentario, es indispensable reconocer cuando hemos fallado y buscar corregir y enmendar estos errores.


Disculparnos es un paso importante, no solo se trata de aceptarlo, se trata de actuar, y una buena forma de hacerlo es hablarlo con la persona afectada. Y por último, debemos tomar medidas para evitar que se repita. Si por ejemplo, fue un comentario fuera de base o una acción dañina, podemos recrear en nuestra cabeza una nueva forma de vivir el momento (y el comentario) sin que este represente una forma de ofensa o puerta a la discriminación.


2. No dejar que otros tengan conductas discriminatorias y que fomenten la inequidad en tu presencia.


Todos tenemos algún familiar o amigo cuyos comentarios y expresiones evidencian alguna forma de violencia o discriminación hacia la mujer. Es hora de poner un alto a este asunto y exigir respeto y cambios de estas conductas. Cada vez que escuches u observen un comportamiento dirigido en esta dirección, se convierte en tu obligación ética, informarle a esta persona lo que está sucediendo y demostrar tu inconformidad con esta situación. Observaras que muchas veces las personas no entenderán qué están haciendo mal, pues está tan inmerso en su cultura con aprobación social que les será muy difícil identificar el problema, así que es importante que lo tomes con calma y brindes explicaciones amables y concretas.


3. Premiar a quienes hacen las cosas bien.


De la misma manera, es importante felicitar y premiar a quienes hacen bien las cosas. En algunos momentos me pongo a pensar que es como premiar al que no roba, lo cual es absurdo, pues es lo mínimo esperado y nadie merece premio por ello, sin embargo, en este caso, al estar la discriminación tan inmersa en las dinámicas sociales del día a día y durante tanto tiempo en nuestra historia, que considerar que un hombre de un paso en contra de ésta, y a favor de una conducta que aporte a la equidad es un gran avance social y por supuesto personal. Si la persona es de confianza, menciona lo orgulloso que te sientes, se ejemplo de aprobación para que se repitan los comportamientos favorables y quizás hasta puedan trascender.


Y de esto se trata la equidad, de establecer garantías para que los sesgos que invaden la sociedad no sigan limitando las oportunidades para aquellos que consiente o inconscientemente son discriminados

Por: Santiago Restrepo Barrera


Te invito a leer más acerca de las formas de discriminación. Recuerda que puedes formar hábitos que te llevan a ser una mejor persona cada día, es momento de cambiar.


Referencias


Pulgarín, J. M. (2014). Entre la discriminación y el reconocimiento: las minorías sexuales en materia de educación. Revista Vía Iuris, (7), 29-41. Recuperado a partir de https://revistas.libertadores.edu.co/index.php/ViaIuris/article/view/64


Naciones Unidas (2022). ODS Igualdad de género. Recuperado de https://www.un.org/es/global-issues/gender-equality


UNICEF (2019). UNICEF Colombia, Igualdad de género en la educación, recuperado de: https://www.unicef.org/colombia/temas/igualdad-de-g%C3%A9nero-en-la-educaci%C3%B3n


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