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  • Santiago Restrepo

El hábito de perdonar (parte 2)

Actualizado: 13 abr 2022

El perdón es quizás uno de los hábitos más importantes que podemos tener en nuestra vida, y por eso mismo, hablar acerca del perdón se torna en uno de los temas a los que le deberíamos prestar atención y sobre los que más deberíamos discutir.


He decidido escribir una segunda parte acerca del perdón debido al creciente interés por este hábito y por la alta acogida que tuvo la primera parte (si no la has leído, te dejo el link para que te pongas al día https://www.formarhabitos.com/post/el-h%C3%A1bito-de-perdonar).


Antes de iniciar, es importante recordar que el perdón es el proceso mediante el cual hacemos las pases con nosotros mismos, y que esto, requiere de recordarnos permanentemente que podemos hacer muchos cambios en nuestro presente para transformar pensamientos, emociones y comportamientos negativos (y en especial hacia un agresor o transgresor) por pensamientos, emociones y comportamientos positivos, lo que nos lleva a decir que el perdón es un hábito que depende de cada uno, de nadie más.


También, debemos recordar que el perdón no es lo mismo que la reconciliación, y que el hecho de perdonar una situación de nuestro pasado tampoco significa que no podamos buscar justicia. Sin embargo, es importante señalar que si en el proceso de buscar justicia aún sientes dolor, amargura o enojo, quiere decir que aún no has terminado de perdonar, y es mejor hacerlo primero para que la justicia sea un mecanismo de reparación con sentido y no un acto de venganza que pueda acrecentar este enojo o dolor.


Ahora bien, para facilitar la existencia del perdón en nuestras vidas podemos empezar a trabajar las siguientes tres técnicas que nos ayudarán a transformar estas experiencias negativas por otras que nos brinden mayor tranquilidad y aceptación de nuestro presente:

  1. Aprendamos a cambiar la narrativa de nuestra historia de agravio.

  2. Aprendamos a aceptar que no solo porque deseemos algo quiere decir que vaya a pasar (proceso de madurez).

  3. Aprendamos a establecer compromisos con nosotros mismos, y a cumplirlos en el tiempo (transformarlos en nuevos hábitos).

¡Perdonar significa renunciar a toda esperanza de un mejor pasado! Fred Luskin.
Es más común que las cosas sucedan de manera muy diferente a lo esperado, y parte del perdón es aprender a aceptar e inclusive disfrutar del presente que tenemos, y a esta parte del perdón la podemos llamar madurez, Santiago Restrepo.

El hábito de perdonar. Santiago Restrepo Barrera

Aprendamos a cambiar la narrativa de nuestra historia de agravio.


Cuando sentimos dolor, amargura o enojo con una situación pasada es porque aún no la hemos perdonado, y esto no es un proceso sencillo, aún más cuando se ha experimentado una situación de agravio quizás muy dolorosa. Es así como el agravio se convierte en una historia, en una narrativa que nos contamos a nosotros mismos y en ocasiones la expresamos a otras personas, de la cual no hemos podido escapar.


Cuando se mantiene una historia de agravio, se tiende a culpar al agresor o transgresor por el motivo por el que se siente dolor. Con el tiempo, si lo permitimos, esta narrativa acerca de cómo nos contamos la situación que hubiésemos querido que sucediera diferente tiende a tomar más fuerza en nuestros pensamientos, lo que lleva a que la incomodidad se mantenga o incluso pueda ser mayor.


Cuando mantenemos una narrativa de agravio estamos hablando acerca del pasado, y en esta tendemos a explicarnos a nosotros mismos que no es nuestra culpa, y por lo tanto existe un culpable que mantiene vivo el dolor y el enojo. También, tendemos a crear en esta narrativa argumentos y razones por las cuales no deberíamos cambiar, y, a pesar que nos esté generando dolor, sigue siendo nuestra historia de dolor, y en esta, se tiende a hallar cierto consuelo y comodidad. Al cambiar la narrativa, lo que buscamos no es solo transformar los pensamientos, emociones y comportamientos negativos en positivos, sino que debemos procurar poder permitirnos en nuestras vidas tener empatía, esperanza y compasión, Alex H. S. Harris Carl E. Thoresen (2005).


¿Qué tipo de historia quieres contar? ¿Cuál es la narrativa que quieres tener?


La narrativa que nos acerca al perdón inicia por reconocer que cada situación negativa que nos ha sucedido es común a la experiencia humana. Esto quiere decir, que debemos empezar por no tomarnos el agravio como una situación personal, debido a que es muchísimo más probable que el transgresor haya cometido el agravio no para herirnos específicamente sino más como un acto egoísta, como mecanismo para lograr alguna ventaja para su beneficio personal.


Lo segundo, es reconocer que podemos empezar a hablar acerca de nuestra historia de agravio de una manera diferente, y para hacerlo, lo primero es involucrar en nuestra narrativa más aspectos sobre el presente, sobre quienes somos hoy y el tipo de vida que estamos intentando construir. Es diferente decir "mi familiar quiso agredirme emocional o psicológicamente" a decir, "entiendo que muchas personas tienen dificultades con sus familiares, y aunque sufrí una agresión que no debo tolerar, también entiendo que lo que me sucedió no fue un acto específico contra mí, sino un acto de egoísmo por parte del agresor".

Lo tercero, es repetirnos frecuentemente nuestra nueva narrativa de perdón. Recordemos que el perdón es un hábito, y con una vez que nos digamos las cosas no basta, si queremos cambios debemos trabajarlos y reconfigurar nuestro cerebro para que pase de una historia de dolor a una narrativa de empatía, esperanza y compasión.


Recuerda estos tres pasos, primero, no tomarnos el agravio como algo personal, segundo, involucrar en nuestra narrativa aspectos del ahora y sobre quienes somos, y tercero, repetirnos frecuentemente nuestra narrativa de perdón, recuerda que el perdón es un hábito.


Aprendamos a aceptar que no solo porque deseemos algo quiere decir que vaya a pasar (proceso de madurez).


La frustración tiende a ser uno de los mayores enemigos del perdón. Y "perdonar significa renunciar a toda esperanza de un mejor pasado" Fred Luskin. No quiere decir que no tengamos derecho a frustrarnos de vez en cuando, frustrarse hace parte de la vida; sin embargo, mantener la frustración, llevarla con nosotros va acumulando cargas que invitan a que la amargura y el dolor se apoderen de nuestras emociones y comportamientos habituales.


Es importante aprender a aceptar que no solo porque deseemos algo, quiere decir que vaya a pasar. Podemos desear que los problemas financieros se vayan, que consigamos un mejor trabajo, que la familia vuela a reencontrarse, que un ser amado se recupere de su problema de salud, y así sucesivamente, pero por desearlo o incluso por trabajar en ello, no quiere decir que las cosas vayan a suceder tal cual esperamos que pasen, por el contrario, es más común que las cosas sucedan de manera muy diferente a lo esperado, y parte del perdón es aprender a aceptar e inclusive disfrutar del presente que tenemos, y a esta parte del perdón la podemos llamar madurez.


Asimismo sucede con las experiencias pasadas dolorosas; sabemos que no podemos cambiarlas, y sin embargo, las emociones y pensamientos aún se encuentran vinculados al agravio. Esto hace que sea más difícil empezar a hablar acerca de las experiencias de nuestra vida que son buenas, pues nuestra narrativa se mantiene con la prioridad de transformar aquellas situaciones del pasado que preservamos con cuidado en nuestra memoria.



Aprendamos a establecer compromisos con nosotros mismos, y a cumplirlos en el tiempo (transformarlos en nuevos hábitos).


Los compromisos que adquirimos para nosotros mismos son una parte esencial del perdón. estos compromisos se convierten en las herramientas y reglas para facilitar conductas positivas cuando pensamientos y emociones negativas llegan a nosotros como consecuencia del recuerdo del agravio.


Para esto, podemos recordar una serie de acciones que nos ayudarán a regresar a enfocarnos en nuestro presente y permitir que el perdón se vaya convirtiendo con el tiempo en un hábito y no en una conducta ocasional.

  1. Cambiar de locutor en tu cabeza.

  2. Pensar en positivo, (cambiar el "no quería que pasara" por un "me hubiera gustado" o "hubiera preferido").

  3. Cambiar el por qué por un cómo.

  4. Cambiar la narrativa de víctima a héroe.

  5. Piensa en una nueva decisión.


1. Cambiar de locutor en tu cabeza.


Cuando tengas pensamientos asociados al memento del agravio y esto te genere dolor, intenta cambiar al narrador de tu cabeza por otro que te cuente una historia diferente. Tenemos la capacidad de elegir lo que queremos pensar cuando nos proponemos hacerlo, y aunque en ocasiones no sea fácil, siempre podemos intentar recordar otra historia diferente de nuestras vidas, en muchas ocasiones funcionará como un distractor que te permita revivir emociones que te brinden mayor tranquilidad. No pierdes nada con intentarlo, y quizás ganes un momento de calma asociado con otro momento del pasado y de tu presente.

Recuerda que no se trata de olvidar, se trata de recordar diferente.

2. Pensar en positivo.


En ocasiones nos cuesta trabajo cambiar de locutor, o sencillamente no queremos hacerlo. En estos casos podemos intentar cambiar la manera en la que nos aproximamos a la historia. Un buena manera de hacerlo es cambiando el "no quería que pasara" por un "me hubiera gustado que pasara" o un " hubiera preferido que pasara". Cambiar la versión negativa de la historia por una positiva te permitirá empezar a tener mayor control sobre la misma. Si eres de los que piensa que las palabras tienen poder, esta sería la manera de aplicarlo.


3. Cambiar el "por qué" por un "cómo".


Muchas veces puede venir a nuestra cabeza la pregunta ¿Por qué?, ¿Por qué sucedió?, ¿Por qué a mí?; cuando tengas este tipo de preguntas trata de cambiarlas por un ¿Cómo?, e intenta traer la pregunta al presente, ¿Cómo puedo seguir adelante?, ¿Cómo quiero que sea mi vida?, ¿Cómo puedo ayudar a otros que también vivieron el agravio?, ¿Cómo puedo ser la mejor versión de mí mismo?


4. Cambiar la narrativa de víctima a héroe.


Cuando dejamos de vernos a nosotros mismos como víctimas de la narrativa y empezamos a vernos como los héroes que tuvimos que vivir uno o varios momentos difíciles como parte de un proceso de aprendizaje, como la experiencia que nos hace mejores personas y nos permite ayudar a otros, todo puede cambiar de manera significativa. Es difícil pensar que un agravio puede ser una experiencia de vida de aprendizaje, y seguramente preferimos no haberla tenido, pero en realidad, eventos que emocionalmente han dejado una huella en nosotros, y que logramos perdonar, pueden ser la manera de aportar para que otras personas puedan aprender a seguir adelante con sus vidas.


5. Piensa en una nueva decisión.


El perdón también se trata de avanzar. Los nuevos proyectos surgen de nuevas decisiones, y estos nos permiten enfocar nuestros esfuerzos en el presente con miras a mayor bienestar para nosotros y otras personas que estimamos para el futuro. Para esto, te recomiendo la lectura El hábito de estar en ceros.


 

Recuerda que el hábito de perdonar es también una habilidad en la que debes trabajar. El perdón no es de una sola vez, es algo con lo que decidimos vivir todos los días, y cuando logramos vivir el perdón como parte de quienes somos es porque hemos logrado que se convierta en un hábito.


En esta publicación hablamos acerca de tres técnicas para facilitar el perdón en nuestras vidas: cambiar la narrativa de nuestra historia o agravio; aprender a aceptar que no solo porque deseemos algo quiere decir que vaya a suceder; y, aprender a establecer compromisos con nosotros mismos, donde aprendimos 5 herramientas que nos ayudan a avanzar hacia el perdón: 1. cambiar el locutor de tu cabeza, 2. pensar en positivo, 3. cambiar el por qué por un cómo, 4. cambiar la narrativa de víctima a héroe, y 5. pensar en una nueva decisión.


También, te invito a leer el hábito de perdonar (parte 1). No olvides dejar tus comentarios.


Autor: Santiago Restrepo Barrera



Referencias


Alex H. S. Harris, Luskink. F (2006). Effects of a Group Forgiveness Intervention on Forgiveness, Perceived Stress, and Trait-Anger. JOURNAL OF CLINICAL PSYCHOLOGY, Vol. 62(6).


Enright & Coyle, (1998). Researching the process model of forgiveness with psychological interventions. In E.L. Worthington (Ed.), Dimensions of forgiveness. Radnor, PA: Templeton Foundation Press.


Harris, A.H.S., & Thoresen, C.E. (2005). Forgiveness, unforgiveness, health, and disease.

The handbook of forgiveness, New York: Routledge.


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